¿Qué significa la contingencia?

El día de hoy anunció en México que la contingencia causada por la pandemia de Covid-19 se extenderá hasta el 1 de junio. Para mí, significa no dar clases presenciales, ni hacer lecturas de tarot o runas, no abrazar a mis papás, no ver a mis amigos más que por videollamadas, significa también no poder ir a eventos que tenía contemplados ni darme una vuelta por el centro chachareando. Significa no poder celebrar en grupo con mi coven las festividades del calendario Wiccano (ya pasó Ostara y sigue Beltane). Significa no poder ir de momento a una consulta médica que tengo pendiente, además de no poder ir a limpiezas de río, reforestaciones y otras cosas así.

Estar en contingencia implica salir sólo al mercado, a pasear a perro y darme una escapada de algunos minutos a un café cercano (en el que sólo hay servicio para llevar), para al menos verle la cara a otras personas y charlar un poco. Significa cocinar mucho más en casa. Además, suspender mis entrenamientos y sustituir dos horas de ejercicio un par de veces a la semana por unos veinte minutos todos los días. La verdad debo admitir que ha causado que pase mucho más tiempo frente a una u otra pantalla de lo que suelo hacer.

Pasar esta contingencia en casa con mi pareja significa darnos cuenta de que no nos aburrimos el uno el otro; que podemos estar cada quien en lo suyo y el silencio no es incómodo. Significa hacer cosas juntos, aunque eso siempre lo hemos hecho. Es darnos cuenta de que necesitamos nuestro propio espacio, pero que podmos dárnoslo tan sólo con estar en habitaciones distintas.

He encontrado en Internet una gran cantidad de planes, guías, listas de actividades qué hacer durante este tiempo de encierro. Proyectos artísticos, de remodelación, series que ver, recorrido por museos virtuales. Yo no tengo tanto tiempo libre en mis manos. Claro, tengo algo, pero es el que usualmente me tomo, no hay tiempo extra. Quizá porque no trabajo en oficina, para mí la rutina no cambió tan drásticamente.

Desde hace un par de semanas me hice la idea de que esto no son unas vacaciones y que, aunuque es temporal, puede ir para largo. No, no puedo ponerle pausa a la vida por la cuarentena. Sí, estos son días de verdad, no de mentiritas. Me paro y me visto, no estoy en pijama todo el día. Sigo anotando en mi agenda mis planes de la semana, llamadas que hay que hacer, pendientes de la casa, trabajo en la computadora. Sigo mis horarios, o al menos lo intento.

No me siento estresada, ni atrapada. Tal vez no llegue nuna a ese punto. Tal vez sí.  Extraño cosas y gente. Me he dado cuenta de que soy menos extrovertida de lo que pensaba. A ratos me da gusto no tener que ver a las personas. En otros momentos me da ganas de ver a todo mundo. Estoy bien, pero también estoy consciente de que hay gente que no lo está, por diferentes razones. No tengo miedo (¿debería?) pero sí me preocupo un poco. Ante todo, estoy a la expectativa. ¿Qué más podemos hacer?




Comentarios

Entradas populares