¿Qué hacen las brujas en otoño?


Las hojas caen de los árboles, los días se vuelven más frescos y las noches cada vez más largas. Las calles se llenan de anuncios de todo con sabor a pumpkin spice, Hocus Pocus se anuncia en la televisión y, al menos en México, se empieza a vender la calabaza en tacha. Es además época de días sagrados como Mabon, la Luna de la Cosecha y Samhain.

Otoño es, sin lugar a dudas, mi estación favorita. Es el ocaso del año, la temporada de los suéteres cómodos, los chocolates calientes y los altares de Día de Muertos. Es fácil encontrar en internet listas de cosas que hacer (bucket lists) en esta temporada, con cosas como leer un libro acurrucado con tu cobija favorita, hacer pay de calabaza y beber cidra caliente. En Estados Unidos además llega el Día de Gracias, en varios países del mundo se lleva  cabo el Oktober Fest y los fanáticos de los deportes se enfocan en la temporada de fútbol americano. 

Además para las personas que seguimos algún camino del paganismo, esta época nos trae el Equinoccio de Otoño, la llamada Fiesta de las Manzanas, o Segunda Cosecha. Más adelante está también Samhain, en fiesta de la que originalmente provino la tradición moderna de Halloween, en el que se honraba a los ancestros. Para nosotros existe una gran cantidad de libros, sitios web, videos y hasta infografías acerca de lo que se puede realizar en estos rituales: una especie de bucket list espiritual de cómo celebrar estos días sagrados de la Rueda del Año. 


Sin embargo algunas personas podrán preguntarse: fuera de las actividades rituales de las fechas importantes, como encender velas para los espíritus, y de las costumbres seculares como pedir dulces en Halloween, ¿qué hacen las brujas en otoño?



Estas son algunas ideas de lo que puedes encontrar a una bruja haciendo en una tarde cualquiera de esta estación, acciones con significado pero que no se llevan a cabo específicamente dentro de un círculo ritual. Actividades que se alargan durante todo el otoño y que son parte de nuestro camino espiritual, pero son la parte menos ritualista y más cotidiana.


1. Limpieza de otoño.
Además de la limpieza de primavera, nosotras hacemos limpieza de otoño. Ya que muchas brujas celebran el final de su año con la última cosecha del año, esta es una manera de terminar el año en limpio, sin basura que arrastrar, sin pendientes ni cargas. Como habrás adivinado, no sólo se trata de una limpieza física de nuestro espacio. Para nosotros el otoño es una época de cerrar ciclos, cortar con aquello que ya no nos sirve, limpiar nuestra energía y nuestra mente. Es un excelente momento para regalar, donar o tirar cosas que ya no usamos, para hacer baños con esencias, reacomodar muebles en la casa y hasta limpiar nuestra bandeja de entrada del correo electrónico. 

2. Lista de gratitud.

Aunque trabajes con esta lista dentro de un ritual, lo ideal es tomarte un buen tiempo para elaborarla; con eso me refiero a varios días, incluso varias semanas. Es casi imposible recordar todo lo que agradecemos en un breve rato. Es probable que con el paso de los días te vayas acordando de un favor más que te hicieron, de un problema más que quedó atrás, de una moneda que te encontraste en el camino... Así que mejor coloca una hoja a la vista y deja abierta esa pregunta en tu mente para que día a día la lista vaya creciendo. Esto además te hará mantener el sentimiento de gratitud por mucho más tiempo. 


3. Guardar cosas para el invierno.

Antiguamente uno de las mayores importancias del otoño era preparase para el invierno, juntar fuerza para las épocas oscuras y frías. Una buena manera de rescatar esta costumbre (y valorar que ahora para nosotros el invierno no es una cuestión de vida o muerte), podemos hacer algunas preparaciones. Por ejemplo, elaborar mermeladas y conservas, secar frutas o hierbas y hacer licores caseros, pero también podemos empezar a tejer suéteres, cobijas y bufandas, para nosotros mismos o para regalar. Otra ideas es empezar en esta época a elaborar algunas decoraciones para las fiestas de invierno o hacer a mano cuantos regalos nos sea posible para que estén listos en diciembre.


4. Honrar a los ancestros.

Existen una enorme cantidad de actos rituales, desde lo más sencillo hasta lo más complejo, para honrar a los ancestros. Desde el Altar de Muertos mexicano hasta los elaborados ritos de las tradiciones yoruba, las culturas siempre han tenido formas de celebrar a los que vinieron antes que nosotros. Algunas manera de hacerlo en tu vida cotidiana son: hacer recetas que hayas heredado de tu familia, recuperar una tradición familiar perdido, escuchar música o leer un libro que recuerdas que le gustaba mucho a un abuelo o abuela, e incluso visitar el lugar de origen de alguno de tus ancestros. También puedes decorar tu hogar con fotografías. 

5. Observar cómo cambia la tierra.

Si tienes un jardín o incluso una que otra maceta, podrás fácilmente notar cambios conforme el otoño pasa. También puedes caminar por parques o sitios naturales cercanos, poner atención a los árboles que conoces, a los paisajes que te son familiares. ¿Qué sigue igual? ¿Qué ha cambiado? Pregúntate si este año los cambios están ocurriendo al mismo ritmo que el año pasado, o más rápido o más lento. La naturaleza nos comparte su sabiduría a través de transformaciones. ¿Hay más aves que en primavera o menos? ¿Qué colores predominan? Pero más importante que nada, pregúntate qué te hacen sentir estos cambios y si hay algo que esté cambiando dentro de ti. 



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