Un invierno más activo

Para aquellos que buscamos vivir sincronizados con la energía de las estaciones, usualmente el invierno es una época de calma y serenidad, de reflexión y descanso. Antiguamente lo habitual era pasar los inviernos en casa, dedicarse a tareas que se hacen en interior, como manualidades, artes, estudio, contar historias y compartir experiencias. 

En algunas culturas, como la nórdica o la celta, era común tener una casa o gran salón en el centro del pueblo, donde la gente se reunía alrededor del fuego para hablar del año que habían dejado atrás y los planes del siguiente, donde los ancianos impartían sus conocimientos y se intercambiaban ideas. Pero durante esta época no solían emprender viajes, ni comenzar construcciones ni por supuesto siembras; incluso las guerras con pueblos vecinos se refrenaban, simplemente por el hecho de que el clima no los favorecía. Aunque hoy en día no nos enfrentamos a las mismas dificultades, la Tierra nos invita a hacer una pausa, a bajar el ritmo.


Sin embargo... 2020, ¿cierto? Este año definitivamente fue atípico en muchos aspectos: hemos estado encerrados mucho más tiempo del que hubiéramos querido. Se cancelaron planes, se pospusieron proyectos, se modificó la manera en la que hacemos muchas cosa. Es como si todo este año hubiera sido un largo invierno, en el que la actividad más común ha sido esperar. Muchos de nosotros pudimos sembrar muy poco y cosechar menos. Nuestro ritmo de vida disminuyó, frenó en seco o tuvo que cambiar de rumbo. Más de una persona por ahí ya está abiertamente desesperada por salir y hacer su vida como si no hubiera ocurrido nada. En este punto no tenemos ningunas ganas de guardarnos y estar serenos; tenemos una inquietud por salir, ver gente, cambiar de aires, tener iniciativas. 


¿Qué hacemos entonces, si queremos respetar el ritmo natural de las estaciones? Estoy segura de que tendremos un invierno más activo que otros años, incluso cuando sea necesario volver a la cuarentena. Descansar y reflexionar en este momento sólo nos va a generar más ansiedad. Mi idea es seguir mi instinto y tener un invierno más movido de lo usual, pero enfocarme en acciones que son propicias en esta energía invernal:

1. Introspección. Cualquier trabajo interno que me vaya a ayudar a tener una mejor salud mental y a enfocarme mejor en el año que comienza. Crear estrategias y probar técnicas para soportar cualquier posible encierro, conflicto u obstáculo, para ser más resiliente de ahora en adelante. 

2. Reflexión, planes y transformación. Definitivamente a inicios del 2020 no estábamos preparados para lo que venía. Me parece importante hacer una reflexión, pero no a modo de una observación pasiva, sino para detectar mis puntos más débiles o lo que más me costó trabajo este año. Entonces puedo hacer un plan para fortalecerlos y estar más preparada económica, laboral y mentalmente para los cambios, porque la verdad no sabemos qué forma van a tomar las cosas en el futuro. 

3. Aprendizaje. El compartir conocimientos y sabiduría era una actividad frecuente durante la época invernal en la antigüedad. Puedo retomar esta tradición y volcar mis deseos de acción en adquirir nuevas habilidades que pueden serme útiles o valiosas pronto. También puedo mejorar mis planes de enseñanza y prepararme para compartir lo que tengo. 

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